Traducir química al castellano: lo que se gana y lo que se pierde
El castellano científico tiene un vocabulario rico y, al mismo tiempo, presiones del inglés que lo deforman. Falsos amigos, calcos innecesarios, anglicismos que confunden. Una guía para traducir y escribir química bien.
El castellano científico está, desde hace medio siglo, en una posición particular. La mayor parte de la literatura técnica que un químico hispanohablante consume está escrita originalmente en inglés. Las traducciones —de manuales, de artículos, de software— son frecuentes y, a menudo, mal hechas. La presión sobre el lenguaje técnico se traduce en una sucesión de calcos innecesarios, de falsos amigos no detectados, de registros académicos importados sin reflexión. La consecuencia es un castellano científico que, en sus peores momentos, suena traducido aun cuando el autor escribe directamente en español.
El problema tiene solución, pero requiere atención. Hay un repertorio de errores comunes y de buenas prácticas que vale la pena dejar por escrito.
Falsos amigos clásicos
Sensible en inglés es sensato en castellano. Sensitive es sensible. Un sensor «sensible» es un sensor con buena sensibilidad analítica; un sensor «sensato» no significa nada. Este es uno de los falsos amigos más frecuentes en traducciones automáticas o apresuradas.
Actually es realmente o de hecho. No es actualmente, que se traduce currently. «El compuesto actualmente reacciona con agua» significa, si se quiere decir actually, «el compuesto, de hecho, reacciona con agua». Si se quiere decir currently, «actualmente está reaccionando con agua».
Eventually es finalmente o al final. No es eventualmente, que se traduce occasionally. «El producto eventualmente se descompone» se traduce mejor «el producto se descompone con el tiempo» o «termina por descomponerse». «Eventualmente, la reacción termina» suena a inglés mal traducido.
Library en química combinatoria es quimioteca o colección, no biblioteca. Una library of compounds traducida como «biblioteca de compuestos» es un anglicismo gratuito; el castellano técnico ya tenía «colección».
Yield en el sentido de rendimiento de reacción es rendimiento, no cosecha. Aunque el verbo to yield también significa producir, en química se prefiere «da» o «produce» a la calca «cede», que en castellano tiene otra connotación.
Calcos sintácticos
El inglés admite construcciones nominales prolongadas —«the high-temperature copper-catalyzed C-H activation reaction»— que en castellano resultan torpes si se calcan. La traducción razonable evita la cadena nominal y desarrolla con preposiciones: «la reacción de activación C-H catalizada por cobre a alta temperatura». Más larga, sí, pero el castellano la lee como castellano y no como inglés mal hablado.
El uso de la voz pasiva —dominante en el inglés científico— se puede mantener en castellano, pero conviene moderarlo. «La muestra fue analizada por HPLC» es aceptable; mejor, en muchos contextos, «se analizó la muestra por HPLC». La voz pasiva en castellano se siente, en exceso, como prosa traducida.
Los relativos especificativos sin coma —«el reactivo que se usó fue»— calcan estructuras del inglés. El castellano natural admite construcciones más fluidas: «el reactivo usado fue» o «se usó el reactivo X».
Anglicismos sin necesidad
Hay términos donde el préstamo del inglés es razonable porque no hay equivalente: pull, push, quench, workup, turnover en algunos contextos. Pero hay otros donde el castellano tiene una palabra perfectamente operativa que el químico hispanohablante moderno tiende a olvidar.
Solvent → disolvente. La forma solvente en castellano significa otra cosa (con capacidad económica). Un químico que dice «el solvente del lavado» está cometiendo un anglicismo evitable: «el disolvente del lavado» es la forma castellana correcta.
Quench → parar, desactivar, extinguir. «Se quenchó la reacción con HCl» se traduce mejor «se paró la reacción con HCl». La forma quenchar, aunque extendida en habla informal de laboratorio, es un anglicismo que la prosa escrita debería evitar.
Workup → tratamiento, aislamiento. «El workup consistió en...» se puede decir «el aislamiento consistió en...» o «el tratamiento posterior fue...».
Stir → agitar. Stirring bar → barra de agitación, no «stirring bar» castellanizada.
La regla práctica: si la palabra existe en castellano y se entiende sin ambigüedad, úsala. Si no existe o si su uso técnico es ambiguo, el préstamo es legítimo. La adopción gratuita del inglés es lo que empobrece el lenguaje técnico.
La nomenclatura
La nomenclatura química, afortunadamente, está internacionalmente estandarizada por IUPAC. Pero hay diferencias menores entre tradiciones que conviene conocer.
El castellano tradicional usa nombres como «sulfato cúprico» o «cloruro férrico» con sufijos -ico/-oso para indicar estados de oxidación. La nomenclatura IUPAC moderna prefiere «sulfato de cobre(II)» o «cloruro de hierro(III)». Las dos son aceptables; en textos técnicos modernos predomina la IUPAC, en textos antiguos o en hablar coloquial la tradicional.
Algunas formas tradicionales castellanas que persisten razonablemente: azufre (no sulfuro como nombre de elemento, aunque sulfuro sí para el ion S2-); plomo, estaño, cobre (no calcos del latín como otros idiomas); hierro (no iron); oro (no gold).
Algunos compuestos orgánicos clásicos: benceno, tolueno, fenol, anilina, acetona. Las formas con «z» o «zh» que aparecen en algunas traducciones del XIX se han abandonado en favor de las internacionales.
El registro
El castellano científico tiene un registro propio que conviene respetar: ni el habla informal del laboratorio ni el calco directo del inglés.
La primera persona del plural —«analizamos», «obtuvimos», «proponemos»— es perfectamente castellana y se usa con normalidad en publicaciones internacionales en español. La primera persona del singular es legítima en ensayos y en notas autorales, no tanto en artículos técnicos.
El uso de «se» impersonal es más castellano que la pasiva: «se obtuvo», «se observó», «se concluyó». Útil cuando se quiere mantener distancia narrativa sin la artificialidad de la pasiva inglesa.
El registro académico castellano admite expresiones que la prosa inglesa científica evita: «conviene señalar», «vale la pena destacar», «cabe mencionar». Usadas con moderación, dan a la prosa un tono propio sin perder objetividad.
Coda
Escribir química bien en castellano es posible y necesario. La presión del inglés es real pero no fatal: el castellano tiene los recursos sintácticos, léxicos y de registro para expresar cualquier idea química con precisión y elegancia. Lo que hace falta es atención. Los químicos hispanohablantes que leen y traducen mucho del inglés deberían, periódicamente, leer química bien escrita en castellano —los manuales clásicos del XIX y XX, las publicaciones de las academias, ciertos autores contemporáneos— para mantener calibrado el oído. Sin esa calibración, la prosa propia se desplaza imperceptiblemente hacia el inglés mal traducido. Con ella, se mantiene en su lengua, que es donde debería estar.